La etiqueta en la actuación del planificador de eventos
Por: Lcda. Heysy Márquez, MSc
Durante siglos, la humanidad ha construido pautas, códigos y costumbres dirigidas a establecer la convivencia social y el relacionamiento de las personas que, en los inicios de la historia, marcaron diferencias entre los estamentos sociales vinculados al poder de gobierno, poder económico, la realeza, lo religioso, entre otros grupos que sellaron contrastes entre comportamientos y conductas, reservadas para algunas comunidades selectas en las sociedades.
Afortunadamente, con la evolución histórica, se acortaron las brechas que otorgaban a pocos la posibilidad de educarse en las buenas maneras y costumbres para alcanzar, de manera masiva, comportamientos que nos acercaran a la armonía social para saber ser y estar.

De esta manera, la etiqueta o conjunto de normas de comportamiento, códigos y formas que rigen en diversos entornos sociales, son hoy día parte de nuestra cotidianidad y son requeridas para que nos conduzcamos apropiadamente en círculos personales y profesionales.
Los profesionales de la planificación de eventos, al igual que cualquier otro profesional, deben prestar atención a las costumbres y códigos que rigen en los lugares específicos donde le corresponde prestar sus servicios y brindar un respeto cuidadoso a las personas con quienes deben vincularse, pues existen diversidad de costumbres y maneras de relacionarse dependiendo de las tradiciones y leyes que rigen determinadas culturas o sociedades.
En específico, esto lo observamos en cuanto al acatamiento de las formas apropiadas con las cuales saludamos, nos presentamos y actuamos en los espacios que habitamos: Respetamos normas de cortesía, ejercemos la buena educación ciudadana, cuidamos la imagen personal y vestimentas adecuadas, ejercemos tratamientos ajustados a estamentos jerárquicos, acatamos los modales en la mesa, hasta finalmente, incorporarlo todo en los espacios digitales y de inteligencia artificial que arropan el avance del desarrollo humano en la actualidad.
El planificador de eventos, en el ejercicio profesional, construye su marca personal, es decir su huella de trabajo y reputación, con el conjunto de aspectos que caracterizan en su labor de planificador: Formación académica, trayectoria y experiencia, visualización publicitaria y posicionamiento de su marca.
Todo esto, debe ir hermanado a la importancia que reviste la necesidad de valorar la arquitectura de lo que forma parte de la “Etiqueta Social”, a saber: Su imagen personal para que potencie su presencia y estilo; habilidades blandas en especial para la buena comunicación, para la negociación y resolución de conflictos, el dominio de la inteligencia emocional y conducirse apropiadamente en el marco de las pautas, códigos y costumbres sociales.
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En torno a la importancia de considerar la etiqueta como factor clave para el relacionamiento social provechoso de un planificador de eventos, destacamos que es preferible ser notado por la naturalidad de una apropiada actuación social y no por sus faltas y desaciertos. Así que procura capacitarte en etiqueta y protocolo, cuida tu vestimenta, se cortés y agradable, respeta costumbres, tradiciones y culturas, practica una impecable netiqueta, cultiva habilidades para la comunicación efectiva, la gestión de emociones y de conflictos, pues ello elevará tu perfil profesional.
Se sugiere consultar especialistas tales como: María Jesús Fernández Torres (2023) en su obra “Protocolo de Bolsillo”, Pilar Benito Sacristán con su Guía de Estilo, Protocolo, Ediciones de la U con su Guía Protocolo y Etiqueta: Saber Estar y Saber Comportarse, así como a María José Verdú en @protocoloyetiqueta.es a Janin Barboza en @janinbarboza y a Hortensia Orsini en @protocolo_ipe en Instagram.
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